Si estás buscando unas vacaciones en Portugal, te sorprenderá la gran cantidad de sitios que conocer, la belleza de sus paisajes, monumentos, obras de arte, playas, gastronomía y fiestas. El Algarve es una de las regiones portuguesas elegidas por el turismo deseoso de conocer sus playas de arena fina, aguas cristalinas y los espectaculares acantilados.
Lagos es también una ciudad muy visitada por el turismo cultural, amante de la arquitectura, monumentos e iglesias.


Entre los monumentos más importantes de Portugal se encuentran: el Castillo de Guimarães, Castillo de
Óbidos, el Monasterio de Batalha (Monasterio de Batalla), el Monasterio de Alcobaça, Torre de Belém, etc.
Pero lo que no se puede olvidar en unas vacaciones en Portugal es una visita a su capital,
Lisboa. A orillas del Tajo y con la mirada puesta en ultramar, la capital portuguesa asiste impasible a su modernización, manteniendo intacto todo su encanto. Enfrente se junta el mar con la desembocadura del Tajo, esta infinidad de agua que hace, de Lisboa la Estambul de Occidente. Un mar de calamares y sardinas, pero también de seda, especias y marfil.


La ciudad posmoderna – con su mezquita neobabilónica, el centro comercial de Amoreiras o el hiperbólico Alcántara Café – se lleva bien con la Lisboa antigua y señorial: las casas señoriales, las iglesias barrocas, los
restaurantes baratos y las fachadas alicatadas de azul y verde. Entre ayer y mañana, el tranvía acompasa el ritmo de la ciudad a su propio vaivén. Eso es lo que convierte a Lisboa en una de las ciudades más románticas de Europa. Sus enamorados, que no son pocos, regresan una y otra vez sobre sus mismos pasos a aquella callejuela del Alfama, aquel balcón sobre el Rossío o aquella mesa de cierto café del Chiado que todavía recuerdan. Es tan bonita y está tan cerca …