Cracovia es una de las ciudades más bonitas de Europa y supone un excelente lugar para escaparse durante 4 o 5 días, aprovechando un puente largo o unas vacaciones tipo Navidad o Semana Santa.

Se trata de la segunda ciudad más importante de Polonia y que fue capital del país hasta que a partir del siglo XVI la capitalidad fuera transferida a Varsovia. Además, tiene un núcleo histórico especialmente compacto que permite que sea visitada andando, lo que redunda en paseos de lo más agradables. Por si fuera poco, no solo la ciudad vieja de Cracovia está incluida dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad. También dos enclaves que se localizan a menos de 60 kilómetros de la ciudad forman parte del Patrimonio Mundial. Me refiero a las minas de sal de Wieliczka y al Campo de Concentración y Auschwitz, de negrísimo pasado pero de indudable valor histórico. Sin duda, una visita que nadie debe perderse si pasa unos días en Cracovia.

En este post os vamos a comentar algunos de los lugares más bonitos que hay que ver en Cracovia.

Lonja de los Paños

Lonja de los Paños

La Plaza del Mercado, el corazón del Cracovia medieval

La Plaza del Mercado es el centro de la Vieja Cracovia. En medio de la misma encontramos la Lonja de los Paños, un edificio renacentista que recibe este nombre desde que fuera mercado de la seda y del cuero, que eran importados desde Oriente.

En esta plaza se localiza, también, la más importante de las iglesias de Cracovia, más allá de la Catedral. Nos referimos a la Basílica de Santa María, un enorme edificio de ladrillo que tiene un interior policromado precioso. Nadie debería perderse  el ascenso a su torre, desde donde se disfruta de una maravillosa vista de la ciudad.

Otra torre que sorprende en esta plaza del Mercado es la del antiguo ayuntamiento. Se trata del único vestigio de la vieja casa consistorial de la ciudad. Por último, en una esquina llama la atención una pequeña iglesia originalmente románica. Se trata de la iglesia de San Adalberto, del siglo XIII. Aunque fue reconstruida en parte, ya bajo los designios del barroco, se trata de uno de los templos más antiguos de Cracovia y más queridos por los lugareños.

La Colina de Wawel, sede del poder real y eclesiástico

La Plaza del Mercado se sigue de una serie de calles que forman la que era denominada Vía Real de Cracovia. Formaba parte del camino que seguían los monarcas polacos el día de su coronación, desde la Barbacana, o fuerte de las murallas, hasta el Palacio Real, situado en una suave colina que domina la ciudad: la colina de Wawel.

Antes, eran coronados en la Catedral de Wawel, un bello edificio, amalgama de estilos, que es el templo más importante de Cracovia y, quizá, de todo el país.

El Palacio Real es de estilo renacentista y en la actualidad es la sede de distintos museos. Se trataba de uno de los palacios reales más fastuosos erigidos al norte de los Alpes en aquél momento.

Las vistas del río Vístula, cuto meando rodea la Ciudad Vieja de Cracovia, son especialmente bellas desde lo alto de la colina de Wawel.

Cracovia

Cracovia

Kasimierz, el barrio judío de Cracovia

En la antigüedad, Kazimierz no era más que una población situada cerca de Cracovia. Allí fueron deportados miles de judíos que residían en la antigua capital polaca, cuando a finales del siglo XV fueron expulsados de Cracovia. En la actualidad, Kasimierz es un barrio más de Cracovia, está repleto de sinagogas que en la actualidad ha recobrado vida, siendo uno de los lugares más interesantes de la ciudad. Lejos han quedado las deportaciones llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial.

Aquí se pueden visitar varias viejas sinagogas. Algunos templos siguen desempeñando sus funciones como templo hebraico. Sin embargo, la mayoría han sido convertidas en museos que recuerdan la vida judía en la vieja Cracovia. Entre las sinagogas más bonitas destacan la sinagoga Tempel, la Remuh o la Vieja Sinagoga, la más bella de todas.

El barrio de Kasimierz está repleto, además, de restaurantes con encanto u hoteles-boutique, resultando un lugar ideal para acudir a un concierto de música klezmer, de evidentes reminiscencias judías.

Como digo, Cracovia tiene muchas caras y merece de, al menos, dos o tres días de viaje. En caso de tener más tiempo, una escapada para conocer Auschwitz o las minas de Sal de Wieliczka se hace imprescindible.

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Alexia

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Sedienta de descubrimiento desde su infancia, Alexia salta en la ocasión sin dudarlo, tan pronto como se trata de viajar. También pasa una parte de su tiempo libre alimentando este blog para ayudar a otros a viajar bien como ella. ¡Sigue los pasos de Alexia a través de sus artículos para descubrir el mundo!