Chiclana de la frontera es uno de los lugares más conocido en la provincia de Cádiz. Sea por su movida nocturna, por los muchos bares con música en vivo, los restaurantes que presumen una cocina típica deliciosa o por las preciosas playas, Chiclana en los últimos años se ha convertido en una meta de vacaciones no sólo para veranear sino también para disfrutar en los meses invernales. Los amantes del senderismo ya conocen varias rutas que permiten ver los paraderos naturales e históricos de la ciudad: una de estas es la ruta de la playa Barrosa, que empieza en la Torre del Puerco y llega hasta la Torre Bermeja, ambas del siglo XVI, pasando a través de las distintas formaciones dunares y de la vegetación típica que se halla en este hábitat. Una vez llegados a la Torre Bermeja, se puede optar por seguir hasta los miradores, uno de los más conocidos se halla después de los pinares de la Barrosa, donde se puede observar el Castillo de Sancti Petri, del siglo XVII. Finalmente, se llega a Sancti Petri, que hoy en día es una urbanización moderna, pero antaño era un poblado almadrabero. El entero recorrido se hace en unas tres horas y permite ver uno de los paisajes más bonitos de la provincia. Una ruta más leve, pero igual de bonita es la que empieza en en el Camino del Molino cerca de la marisma: aquí el paisaje es distinto, ya que el camino se desenvuelve entre las salinas y se pueden apreciar una cantidad mayor no sólo de flora, sino de fauna también. De hecho, esta zona es paso de ruta migratoria de diversas especies y dependiendo de la época del año en la que vayamos, podemos fácilmente tropezar con grupos de flamencos rosas, cormoranes y garzas. El sendero dura una hora o poco más y finaliza cerca del caño de Sancti Petri. Allí, donde se ve el islote de Sancti Petri, se hallaba en la antigüedad el templo de Hércules que se supone haya sido construido en el siglo XII a.C. y en cuyo frontispicio se hallaban las gestas de semis-dios. Parte de los restos del templo, algunas estatuas y otros objetos y fragmentos se pueden admirar, hoy en día, en el Museo de Cádiz, que ha dedicado una entera planta a los asentamientos fenicios, griegos y romanos de la provincia y a la gran labor que los arqueólogos han hecho en esta franja de tierra tan rica. Aparte de la reserva natural, las muchas rutas de senderismo, el Castillo y las torres de vigía, mencionamos también otros monumentos interesantes histórico y arquitectónico presentes en el pueblo, como el Balneario de Braque, la Casa Briones, la Casa del Conde de las Cinco Torres, el Palacete del Conde Pinar , la Torre (Arquillo) del reloj y los edificios religiosos como la Ermita de Santa Ana, la Ermita de la Vera Cruz (Santo Cristo), la Iglesia de Jesus Nazareno, la Iglesia de San Juan Bautista, la Iglesia de San Sebastian y la Iglesia de San Telmo. Una última mención merece la gastronomía típica de la zona: famosas en toda la provincia son las tortillas de camarones y el pescaito frito, pero un producto local que seguro merece un puesto en la clasifica de los mejores platos de la provincia gaditana son los chicharrones de Chiclana, trocitos fritos, casi churrascados, de cerdo. Una delicia para el paladar, especialmente si se toman con una caña o un buen fino de Jerez. Si quieres pasar unas vacaciones increíbles, reserva ya online en uno de los hoteles en Chiclana de la Frontera y disfruta de una tierra llena de maravillas.