En la capital de Cuba se conserva uno de los conjuntos monumentales más importantes de América, no en vano ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de las Siete Ciudades Maravillas del Mundo.

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Entre todo lo que hay que ver La Habana, hay cinco visitas que son imprescindibles para todo viajero.

Plaza de Armas

Es la más antigua de las plazas coloniales de La Habana, además de una de las más pintorescas y visitadas. Este fue el lugar elegido por los españoles para fundar la villa de San Cristóbal de La Habana, en ese punto exacto hoy en día se alza El Templete.

Otro edificio de gran interés es el Castillo de la Real Fuerza, la primera fortaleza construida por los españoles en La Habana. En una de sus torres se puede ver La Giraldilla, una pequeña estatua de bronce que se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Alrededor de la Plaza de Armas hay un buen número de antiguos palacetes señoriales, como el Palacio de los Capitanes Generales, hoy en día ocupado por el Museo de la Ciudad, el Palacio del Segundo Cabo o el Palacio de los Condes de Santovenia.

Plaza de la Catedral

Rodeada por algunos de los edificios barrocos más interesantes de la ciudad, la Plaza de la Catedral es la más moderna de las cuatro plazas coloniales de La Habana.

La Catedral de San Cristóbal domina imponente todo el conjunto, se trata del principal santuario católico de la ciudad y uno de los mejores ejemplos del barroco cubano. Aquí descansaron los restos mortales de Cristóbal Colón hasta 1898, cuando fueron trasladados a la Catedral de  Sevilla.

Las familias adineradas de la época colonial se instalaron alrededor de la Catedral de La Habana, de ese período se conserva el Palacio de los Marqueses de Aguas Claras, el Palacio del Marqués de Arcos, el Palacio del Conde Lombillo y el Palacio de los Condes de Bayona.

Muy cerca de la Plaza de la Catedral no podemos dejar pasar la oportunidad de visitar La Bodeguita del Medio, mítico bar-restaurante habanero donde se elabora el famoso Mojito y la mejor cocina criolla.

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Parque Histórico Militar Morro-Cabaña

Siendo uno de los principales puertos de América durante la Edad Moderna, no es de extrañar que la bahía de La Habana cuente con varias fortificaciones encargadas de su defensa.

En primer lugar se construyó el Castillo del Morro, una enorme cadena se extendía cada noche hasta el Castillo de la Punta para cerrar el acceso de los barcos al puerto. Justo a la entrada de la bahía se alza el Faro del Morro, el más antiguo de América en funcionamiento, su silueta es una de las imágenes más icónicas de la ciudad.

Posteriormente se construyó la Fortaleza de la Cabaña, la más grande de América. Todas las noches se lanza desde aquí el Cañonazo de las Nueve, un recuerdo del período colonial cuando se avisaba de esta forma del cierre de las murallas.

 

Malecón de La Habana

Una visita imprescindible para empaparse de la cultura y folclore cubano, especialmente al caer la tarde, cuando cientos de personas se reúnen a lo largo de este famoso muro de hormigón para cantar, bailar, beber, pescar o simplemente disfrutar de la brisa marina.

A lo largo de sus casi ocho kilómetros de longitud hay un buen número de edificios históricos, como el Torreón de la Chorrera, el Hotel Nacional de Cuba o el Castillo de la Punta, así como monumentos a los principales líderes de las Guerras de Independencia.

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Capitolio Nacional de Cuba

Construido siguiendo el diseño del Capitolio de Washington, se trata sin duda del edificio civil más importante de La Habana, declarado Monumento Nacional.

Tras subir su monumental escalinata se llega al Salón de los Pasos Perdidos, justo en medio, bajo la cúpula se puede ver un brillante de 25 kilates que marca el kilómetro 0 de las carreteras cubanas. También destaca la estatua de La República, con sus 15 metros de altura, es la tercera estatua de bronce bajo techo más grande del mundo.

En los alrededores del Capitolio Nacional de Cuba se puede aprovechar para visitar la Fábrica de Tabaco Partagás, el Gran Teatro de La Habana, el bar Floridita para degustar el famoso Daiquirí, el Palacio Presidencial, hoy convertido en Museo de la Revolución o seguir el pintoresco Paseo de José Martí hasta el Malecón Habanero.