Los hoteles son si lugar a dudas un lugar especial. Si pensamos en un hotel como un simple negocio de alojamiento nos estaremos dejando en el camino gran parte de la esencia de un verdadero hotel de calidad. Un hotel es mucho más que una habitación con una cama y un timbre chillón en recepción.

Cuando uno reserva un hotel , salvo cuando ya conoce el lugar en concreto, no estás completamente seguro de que te vas a encontrar. Es cierto que hoy día existen métodos para acercarnos en cierta medida a un hotel que entre dentro de las características que buscamos y no llevarnos un sobresalto al abrir la habitación.

Un claro ejemplo de esto son las webs destinadas a la crítica de viajes, destinos y alojamientos en las que cualquiera puede registrase y verter en ella la información que considere oportuna. También es habitual encontrar puntuación de usuarios a los hoteles en los propios portales de reserva de hoteles como booking e incluso podemos valernos de foros de viajes que tan útiles pueden ser para según qué cosas.

Pero a pesar de todo esto nada es completamente seguro, opinión desde diferentes puntos de vista, diferentes gustos, exigencias encontradas, etc. Lo bueno, es que si uno se informa generalmente acierta y es entonces cuando puedes disfrutar de ese punto de encuentro que es un hotel.

Punto de encuentro, el vaivén de gente, el silencio, los murmullos… Los Hoteles baratos son muchas cosas, también el estar lejos de casa, sea como sea, en soledad, en grupo, en pareja. Da igual. Los desayunos, las sábanas limpias cada día, los jabones a estrenar, esos pequeños detalles que no tienen importancia, que se encuentran en el lado más superficial y que en cambio provocan sensaciones tan necesarias como la evasión momentánea, la tranquilidad y el bienestar. “Hotel, dulce hotel”.

Artículo cedido por: destinos de turismo