La ciudad de Valencia se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de España. Su clima, sus playas, su oferta cultural y su más que conocida oferta lúdica, hacen que un alquiler apartamentos sea una opción perfecta para pasar unos días de vacaciones con la familia o los amigos. Pero ¿qué obras arquitectónicas hay que ver en Valencia?
Evidentemente si uno viaja a Valencia, lo primero que ha de ver es la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Este conjunto arquitectónico fue diseñado por Santiago Calatrava y está integrado por siete edificios: l’Hemisfèric, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, l’Umbracle, el Oceanográfico, el Palacio de las Artes Reina Sofía, el Ágora y el puente de l’Assut de l’Or.
La Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha convertido en un espacio magnífico de divulgación cultural, donde el visitante puede disfrutar de experiencias únicas como por ejemplo ver una proyección en IMAX, sentirse como un astronauta, realizar experimentos científicos o admirar la belleza de las profundidades marinas.
Una vez visto y disfrutado de los edificios más modernos de la ciudad de Valencia, por qué no ir al centro de la ciudad y dar un paseo por su historia. En la plaza de la Reina se encuentra la catedral de Valencia; famosa porque cada una de sus puertas posee un estilo arquitectónico distinto. Además en ella se alberga el Santo Cáliz, que según la tradición, fue empleado por Jesucristo en la última cena.
El mejor día para visitar la catedral de Valencia es, sin duda, el jueves ya que a las doce del mediodía se celebra el famoso Tribunal de las Aguas en la puerta de los Apóstoles. El tribunal es la única estructura legislativa que permanece en la actualidad de todas las establecidas en la época de Jaime I y fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sin duda un vivo reflejo de la tradición valenciana.
Si se quiere ser testigo de esa tradición e historia valenciana basta con pasear por el centro y contemplar el barrio del Carmen, las torres de serrano y Quart, la Lonja de la Seda, la Basílica de la Virgen o el mercado central. Obras arquitectónicas que conviven a la perfección con el día a día de los valencianos.